• Ciclismo – López ganó el Tour de Colombia

    Miguel Ángel López, del equipo Astana, conquistó la segunda edición del Tour de Colombia. El anfitrión superó a su compatriota Nairo Quintana, quien ganó la sexta y última etapa del certamen.

    Miguel Ángel López, uno de los grandes valores del ciclismo cafetero, se coronó en la segunda edición del Tour Colombia, por delante de su compatriota Nairo Quintana (Movistar), vencedor de la sexta y última etapa (175 km). El pedalista de 25 años, del equipo Astana, terminó tercero en la etapa reina de alta montaña, que concluyó con un ascenso de primera categoría en el Alto de Las Palmas, en cercanías a la ciudad de Medellín.

    Con un tiempo de 18 horas, 38 minutos y 32 segundos, López ganó la prueba seguido por sus compatriotas Iván Sosa (Sky) y Daniel Martínez (EF Education First), a 4 y 42 segundos respectivamente. "Ganar el tour es una sensación muy grande porque ver toda la locura, toda la gente, todo el cariño, esto es único. Creo que jamás hemos visto una carrera y un espectáculo como este", expresó el campeón.

    Fuente: Abc.com

  • Nairo-Froome, dos ciclismos, dos mundos, se enfrentan en el Tour Colombia

    Mientras el británico llegó a Antioquia hace dos semanas, el ídolo nacional llegó el sábado pedaleando desde Tunja en una peregrinación de 500 kilómetros

    Froome, a la derecha, junto a sus compañeros Narváez y Henao, el domingo, en la presentación de la carrera.

    Imposible no enterarse. Es la primera pregunta del funcionario de pasaportes en el aeropuerto de Medellín. ¿Qué? ¿También viene al evento ciclístico?

    El primer Tour Colombia comienza el martes en la capital de Antioquía y la presencia de algunos de los mejores ciclistas del mundo ha transformado la carrera en un evento que se cree será recordado durante mucho tiempo. Los organizadores –la federación colombiana de ciclismo, que cuenta con patrocinio público y la colaboración y la ayuda de todo tipo de organismos estatales, departamentales y municipales—hablan de que el domingo próximo a la ascensión del alto de Las Palmas, el momento cumbre de la prueba, como poco 800.000 espectadores llenarán una autopista que se cortará totalmente al tráfico.

    Las dos principales figuras de la prueba, el británico Chris Froome, ganador de cuatro Tours de Francia, y el ídolo nacional Nairo Quintana se alojan en el mismo hotel, junto al aeropuerto de Rionegro. Froome llegó en avión desde Mónaco hace dos semanas con todo su equipo Sky, el más grande del mundo; Nairo llegó en bicicleta, junto a su hermano Dayer, y sus raíces campesinas fortalecidas aún más, su apego a su tierra y a sus colombianos, después de tres días recorriendo 500 kilómetros desde su Tunja en Boyacá hasta el Oriente Antioqueño..

    Cada uno representa a un mundo y a una idea.

    Son dos líderes que se han encontrado decenas de veces en Europa, que se han peleado duro en el Tour de Francia –en tres de las cuatro victorias del británico, Nairo, su rival más feroz, ha estado tres veces en el podio, a su sombra, siempre derrotado–, y que se verán las caras por primera vez en las alturas colombianas.

    Froome no anticipa grandes batallas por carreteras que casi nunca bajan de los 2.000 metros de altitud. Eso, la altitud, la preparación y entrenamiento que aumenta la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, es lo que ha venido a buscar el británico. Su estancia en Colombia será, pues, más clínica que competitiva. Froome normalmente se organiza al año varias estancias en el Teide, el volcán de la isla de Tenerife, en Canarias, y otras estaciones tradicionales en Europa, zonas en las que suele dormir en alto y entrenarse casi 2.000 metros más abajo porque no hay tanto terreno arriba.

    En Medellín por primera vez en su vida se entrenará constantemente en altura y sus médicos y preparadores medirán varias veces al día sus constantes y sus valores de sangre, y sus vatios, y sacarán conclusiones de preparación para el Tour, para buscar la victoria en su quinto Tour, el objetivo que le queda en su vida ciclista a un corredor de 34 años que ya ha ganado también Giro y Vuelta. “Para ganar no me veo”, dice. “Los colombianos viven aquí y están perfectamente adaptados a la altura y más en forma. Tendré que esforzarme para aguantarles el ritmo, así que ayudaré a los colombianos de mi equipo”. Habla, por supuesto, de Egan Bernal, la nueva joya del ciclismo mundial. Froome quiere ser simpático y abierto hacia Colombia y hasta deja que campesinos en bicicleta y chanclas se acerquen y pedaleen a su lado durante sus entrenamientos que a veces llegan a las siete horas seguidas. "Este país me encanta, me recuerda a la Kenia de mi niñez", dijo al diario El Colombiano Froome, el británico que nació en Nairobi hijo de padres ingleses colonos. "Y el ciclismo es único. Todos los aficionados se pueden acercar a nosotros.Esto no es el fútbol".

    El ciclismo se impuso en Colombia como deporte nacional y vertebrador del país en los años de la gran violencia y siete décadas más tarde, cuando el proceso de paz prosigue a trompicones, continua siendo el deporte del pueblo. Nairo lo vive así, siempre en su bicicleta, sudándola y dejándose querer y abrazar por todos. Cuando viaja a Europa, a su casa de Mónaco, donde se establece en la temporada competitiva, Nairo va en bicicleta desde Tunja hasta el aeropuerto de Bogotá. Y en Europa, siempre que habla, recuerda que es colombiano de Boyacá, habla de su tierra y de cómo el ciclismo contribuye a que el nombre de Colombia cobre otro valor, y habla de la necesidad siempre de cambiar la narrativa tan establecida en todos los rincones que destruye la imagen de su país. Y cuando compite en su tierra, siempre en bicicleta, aunque le cueste días, llega a la ciudad de partida.

    El viaje Tunja-Rionegro lo organizó para hacerlo en tres días, de jueves a sábado. Dos ciclistas, él y su hermano, un coche de protección detrás y un policía en moto despejando el camino por delante para atravesar la cordillera por Santander y por municipios que hace no tanto eran sinónimo de violencia y ahora han recuperado la paz. Tunja-Arcabuco, 35 kilómetros; Arcabuco-Moniquirá, 26; Moniquirá-Barbosa, 11; Barbosa-Vélez, 17; Vélez-Landázuri, 53; Landázuri-Cimitarra, 31; Cimitarra-Puerto Araújo,34; Puerto Araújo-Puerto Boyacá, 100; Puerto Boyacá-Doradal, 38; Doradal-Santuario, 113; Santuario-Marinilla-10; Marinilla-Rionegro, 25. Estas fueron las etapas escritas en su carnet de ruta, municipios en los que paró, saludó, en los que los ciudadanos salían a la carretera a esperarle, pues la voz de que llegaba se extendía rápido. Y entre pueblo y pueblo, y las paradas para comer, para tomar un café, Nairo pedaleando se dejaba invadir por el paisaje, por la tierra, por el camino, y disfrutaba.

    Fuente: El Pais.com

  • Geraint Thomas se laureó en el tour

    Podio.   Geraint Thomas (c) celebra su conquista en París.

    El británico Geraint Thomas (Sky) se ha proclamado vencedor de la 105 edición del Tour de Francia una vez disputada la vigésima primera y última etapa entre Houilles y París, de 116 kilómetros, en la que se impuso el noruego campeón de Europa Alexander Kristoff (Emirates).

    Kristoff se impuso en París por delante del alemán John Degenkolb (Trek) y del francés Arnaud Demare (Groupama), con un tiempo de 2h46m36.

    Geraint Thomas entró en meta brazos en alto y al lado de Chris Froome, quien no pudo lograr su quinto Tour. Subieron al podio Thomas como maillot amarillo, el holandés Tom Dumoulin (Sunweb), segundo, y el británico Chris Froome (Sky), tercero.

    En las clasificaciones complementarias el francés Julian Alaphilippe (Quick Step) se adjudicó el jersey de la montaña, el eslovaco Peter Sagan (Bora) el maillot verde, el francés Pierre Latour (Ag2r) el blanco de mejor joven y por equipos se impuso el Movistar. Thomas, de 32 años, excompañero del futbolista Gareth Bale en el Whitchurch High School de Cardiff, amante del rugby y de la cerveza, se unió a la historia del Tour luciendo con orgullo el maillot amarillo en el podio de París.

    Fuente: Ultima Hora.com

  • Tour de Francia 2018 – Thomas sigue de líder tras la 17ª etapa

    El colombiano Nairo Quintana ganó la decimoséptima etapa del Tour de Francia, disputada entre Bagnères-De-Luchon y el Col du Portet, de 65 kilómetros, en la que el británico Geraint Thomas reforzó el maillot amarillo.

    Quintana, quien anunció que iba a ser un león en la temida y explosiva etapa alpina, pegó el zarpazo con una soberbia escapada que nadie pudo contestar, que le permitió estrenar la nueva cima en solitario, con un tiempo de 2h.21.28, a una media de 27.6 kms/hora y pasar al quinto puesta de la general.

    Primera etapa para el Movistar y la segunda para el colombiano tras la lograda en Semnoz en 2013, año de su primer segundo puesto en la "grande boucle". Su ataque ganador le permitió aventajar en meta al irlandés Dan Martin y en 47 segundos al líder, que atacó al final para arañar 4 segundos de bonificación.

    Ya no hay duda alguna ni debate. Thomas es el líder del Sky y del Tour. Batió a Roglic y Dumoulin, que se dejaron 9 segundos respecto al galés, y a Froome y Landa, que se dejaron 52. A falta de la etapa pirenaica del viernes con el Tourmalet y la crono del sábado, el ciclista de Cardiff dio otro aviso. Aventaja en 1.59 a Dumoulin y en 2.31 a Froome. Roglic aguanta cuarto a 2.47 y Quintana quinto a 3.30. Mikel Landa es séptimo a 4.34.

    Era la etapa más corta y temida por el pelotón, la de las innovaciones que tanto gustan a la organización. Solo 65 kilómetros entre Bagnéres de Luchon y la cima del Portet, pero de enorme dureza, con el primer puerto en los primeros metros.

    Se cumplió el numerito de la parrilla de salida a modo y forma del motociclismo. Los corredores se colocaron de 5 en 5 conforme a su puesto en la general. Nada más darse lanzarse la carrera, en cuestión de 50 metros ya rodaba unido el pelotón, camino de la cumbre del Peyragudes (1ª, 14,9 kms al 6,7%), el primero de los tres puertos de la etapa esprint.

    Nada de tanteos. Enseguida a toda mecha en busca de la fuga. El estonio Kangerttomó el mando en solitario hasta la cima, seguido, como no, por el guerrilleroAlaphilippe. En el grupo principal el Sky propuso un ritmo que todo el mundo aceptó, con sus 7 integrantes en cabeza. Nairo Quintana pinchó, Amador le dejó su rueda delantera y luego volvió a parar para colocar otra pieza. Por delante, entre los intercalados, marchaban Valverde y Soler.

    El Ag2r decidió mover la carrera en el ascenso al Col de Val Louron-Azet (1ª, 7,4 kms al 8,3%), escenario con historia, pues en ese puerto Miguel Indurainconstruyó su primer maillot amarillo en el Tour de Francia de 1991, aunque el triunfo fue para el Chiapucci.

    Latour, con el maillot blanco de mejor joven, marcó el ritmo que le exigió Bardet para tratar de inquietar al Sky. Luego Soler apareció intercalado para tirar del carro de los ilustres. El galo reventó y el español marcaba el camino a las huestes de Thomas y Froome, que se mantenían intactas. Por arriba cruzaron Alaphilippe, Kangert y Durasek. A 28 segundos, un grupo con Valverde y Fraile y a 2.20 el líder.

    La bajada y la transición la hicieron juntos Kangert y Alaphilippe, hasta pie de puerto, donde el maillot de la montaña tiró la toalla. El estonio entró solo en el último escollo, el inédito Col du Portet, un categoría especial de 16 kilómetros al 8,7 por ciento cuyo ascenso regala una bella postal a la vista.

    En el Portet se encendieron los petardos. Atacó primero Daniel Martin y replicó Quintana contundentemente. Empezaba un ascenso meteórico. El boyacense enlazó con Valverde, pero el español no pudo ayudar mucho. Por detrás Poels y Bernal, enorme este colombiano de 21 años, abrigaban a su líderes ante posibles ataques.

    Quintana hizo su etapa. Agarró al polaco Majka, luego alcanzó al combativo Kangert y se largó a la cima. Solo tuvo que controlar a Martin, que le llevaba a 30 segundos. "Era una etapa para escaladores puros", destacó, y el colombiano, que dijo que se iba a convertir en un león, enseñó las zarpas en la inédita cima.

    Entre los favoritos arrancaron Roglic y Dumoulin, pero Bernal se encargó de que sus líderes no pasaran apuros. Los pasó Froome, escaso de forma después del Giro, y también Landa, que se soltó al final.

    Y se lució Thomas, despejando dudas. Aguantó las sacudidas de los rivales y aún atacó a 500 metros de meta para rebañar 4 segundos de bonificación. Si supera el examen del viernes, el día del Tourmalet, solo le quedará poner en hora su primer título en el Tour en la crono del sábado. Hay líder. Este jueves se disputará la decimoctava etapa, entre Trie-Sur-Baise y Pau, de 171 kilómetros.

    Fuente: Marca.com

  • TOUR DE FRANCIA | 21ª ETAPA – Froome, el increíble campeón menguante

    La racanería de su cuarto Tour mengua el entusiasmo por el inglés, que se encuentra a una victoria del panteón de los más grandes

    Froome, en el podio. Froome, en el podio. Chris Graythen Getty Images

    “Un éxito de una tibieza desesperante”, titula Le Monde, que narra el cuarto Tour de Chris Froome. El entusiasmo por el inglés ha decrecido proporcionalmente al número de Tours que ha ganado y ha alcanzado sus niveles mínimos en 2017, en el que podría ser bautizado como el Tour de las pequeñas cosas y los ataques inexistentes. La frialdad, casi indiferencia y desinterés de todos los medios, con que se desarrolló el sábado en la calurosa Marsella la conferencia de prensa del campeón, permite afirmar, incluso, que tibieza es un sustantivo demasiado cálido.

    El trayecto de un campeón de esplendor menguante: en el primer Tour atacó en el Ventoux para asombrar y acabar con la resistencia de sus rivales; en el segundo, en la Pierre Saint Martin; en el tercero le valió con unas acrobacias en el descenso del Peyresourde; en el Tour que ha acabado el domingo con el sprint victorioso del holandés Dylan Groenewegen en los Campos Elíseos blindados, a Froome le ha valido con terminar sexto en el prólogo. Por primera vez no ha ganado ni una etapa. El resto, la aniquilación de una competencia que acaba desesperanzada y agotada, es tarea de su equipo, el Sky que convierte a los ciclistas de más clase y categoría, como a un campeón del mundo y ganador en San Remo como Michal Kwiatkowski, en mulas laboriosas y espectaculares. Rodeado de sus dos kas del Este, junto a Kwiatkowski, Kiriyenka, el otro mulo atómico, los dos únicos del Sky con los que palmea y celebra su triunfo, Froome cruza la meta sobre el adoquín de París. La velocidad media del Tour de 2017, 3.540 kilómetros de Düsseldorf a París, ha sido de 40,995 kilómetros por hora, la segunda más elevada de la historia después de los 41,654 de 2005, el que fue entonces el séptimo Tour de Lance Armstrong.

    Machacado por su trajín incansable que aniquila cualquier destello de ilusión, el segundo clasificado, Rigoberto Urán (después de tres podios sudados por Nairo Quintana, su hermano mayor toma el relevo para Colombia en los Campos Elíseos), es un superviviente que aguanta a rueda del campeón y se asegura con su velocidad en las llegadas un botín de bonificaciones que le garantizan el premio; al tercero, Romain Bardet, le tiembla el pulso cada vez que se ve con la posibilidad de aniquilar a su rival en sus mayores momentos de debilidad (coincidiendo con averías mecánicas en los momentos críticos de los puertos más complicados), y solo cuando su propio Sky le agota a Froome, como en Peyragudes, encuentra la fuerza mínima para distanciarlo.

    Así va la clasificación

    Nombre
    Diferencia

    1
    GBR Chris Froome
    86h 20:55

    2
    COL Rigoberto Uran
    + 00:54

    3
    FRA Romain Bardet
    + 02:20

    4
    ESP Mikel Landa
    + 02:21

    5
    ITA Fabio Aru
    + 03:05

    6
    IRL Dan Martin
    + 04:42

    7
    GBR Simon Yates
    + 06:14

    8
    RSA Louis Meintjes
    + 08:20

    9
    ESP Alberto Contador
    + 08:49

    10
    FRA Warren Barguil
    + 09:25

    Clasificación completa

    Gracias a la ventaja conseguida un sábado lluvioso en Düsseldorf en un circuito urbano en el que recorrió 14 kilómetros corriendo más riesgo que sus rivales por la general (exceptuando a Alejandro Valverde, que acabó con la rodilla rota) se coloca Froome, de 32 años, a una sola victoria del panteón que habitan los más grandes de la historia del Tour, Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Todos ellos se ilustraron también en otras carreras, en el Giro, en la Vuelta, en las clásicas, en el GP de la Naciones, en el récord de la hora… No así Froome, que cultiva con racanería el monocultivo del Tour. Con ninguno de ellos resiste la comparación.

    Como huyendo a propósito de la grandeza que da la audacia, el ganador solo atacó con cierta contundencia una vez. Lo hizo el último día de montaña, en el Izoard. Su objetivo no fueron sus rivales y compañeros finales de podio, a los que llevó en su rueda, sino su compañero de equipo, Mikel Landa, a quien negó la posibilidad de brillo personal, independiente de la marca del equipo. Tampoco tenía fuerza para más. “Sabía que este Tour había que ganarlo día a día las tres semanas, sacando segundo por aquí, segundo por allá”, explica Froome, quien más que un campeón cuando lo cuenta es un pequeño ahorrador que alarga los servicios de una hucha mínima gastando lo menos posible. “Pero yo solo quería terminar un día sin la sensación de haber prometido más de lo que conseguía”, dice Landa, que se va del equipo. “Yo también tengo un poquito de ego”.

    Froome, el increíble campeón menguante

    Es tan mínima su personalidad fuera de la bicicleta, o tan grande su capacidad para disimularla, que Froome representa mejor que ningún otro corredor la filosofía jerárquica y aniquiladora del carácter practicada por su equipo, el Sky, en el que la gestión de los aconteceres se realiza siguiendo métodos que se enseñan en escuelas de negocios, no en las competiciones ciclistas. Quien tiene talento pero no se acomoda a un papel secundario debe huir, y los rivales deben ser intimidados. El primer líder del equipo, Brad Wiggins, el que le dio su primer Tour, fue la primera víctima. Con Richie Porte, un segundo de casi tanta capacidad como su jefe, Froome adoptó un aire paternalista, que el australiano, quizás escaso de autoestima, agradeció tanto que aun cuando pasó de líder a un equipo rival mantuvo su miedo y su respeto. Con landa eso no ha sido posible. “Le han hecho confundir la lealtad al maillot amarillo con un tema de jerarquías y estatus”, explica el exciclista Juan Antonio Flecha, que corrió unos años en el Sky. “Para superar el trauma, hay que saber identificar bien los dos conceptos”.

    Fuente: El Pais.com