• El remo conquistó otra medalla

    Paraguay conquistó la medalla de Plata en Remo en la modalidad cuatro par con timonel en los Juegos Sudamericanos de Playa Rosario 2019. El equipo masculino estuvo conformado por Arturo Rivarola, Gustavo Ávalos, Javier Insfrán y Matías Ramírez.

    Paraguay logró su tercera medalla consecutiva en Remo y conquistó la presea de Plata en la modalidad cuatro par con timonel en los Juegos Sudamericanos de Playa Rosario 2019. El cuarteto estuvo conformado por Arturo Rivarola, Gustavo Ávalos, Javier Insfrán y Matías Ramírez.

    El miércoles, Rocío Valdez y Nicole Martínez conquistaron el Oro (por primera vez en la historia para nuestro país en el certamen) en el mismo deporte, pero en la categoría femenina de doble con timonel (Claudia Netto). Además, Insfrán y Ramírez ganaron la de Plata en masculino.

    Fuente: Abc.com

  • Ciclismo – López ganó el Tour de Colombia

    Miguel Ángel López, del equipo Astana, conquistó la segunda edición del Tour de Colombia. El anfitrión superó a su compatriota Nairo Quintana, quien ganó la sexta y última etapa del certamen.

    Miguel Ángel López, uno de los grandes valores del ciclismo cafetero, se coronó en la segunda edición del Tour Colombia, por delante de su compatriota Nairo Quintana (Movistar), vencedor de la sexta y última etapa (175 km). El pedalista de 25 años, del equipo Astana, terminó tercero en la etapa reina de alta montaña, que concluyó con un ascenso de primera categoría en el Alto de Las Palmas, en cercanías a la ciudad de Medellín.

    Con un tiempo de 18 horas, 38 minutos y 32 segundos, López ganó la prueba seguido por sus compatriotas Iván Sosa (Sky) y Daniel Martínez (EF Education First), a 4 y 42 segundos respectivamente. "Ganar el tour es una sensación muy grande porque ver toda la locura, toda la gente, todo el cariño, esto es único. Creo que jamás hemos visto una carrera y un espectáculo como este", expresó el campeón.

    Fuente: Abc.com

  • Nairo-Froome, dos ciclismos, dos mundos, se enfrentan en el Tour Colombia

    Mientras el británico llegó a Antioquia hace dos semanas, el ídolo nacional llegó el sábado pedaleando desde Tunja en una peregrinación de 500 kilómetros

    Froome, a la derecha, junto a sus compañeros Narváez y Henao, el domingo, en la presentación de la carrera.

    Imposible no enterarse. Es la primera pregunta del funcionario de pasaportes en el aeropuerto de Medellín. ¿Qué? ¿También viene al evento ciclístico?

    El primer Tour Colombia comienza el martes en la capital de Antioquía y la presencia de algunos de los mejores ciclistas del mundo ha transformado la carrera en un evento que se cree será recordado durante mucho tiempo. Los organizadores –la federación colombiana de ciclismo, que cuenta con patrocinio público y la colaboración y la ayuda de todo tipo de organismos estatales, departamentales y municipales—hablan de que el domingo próximo a la ascensión del alto de Las Palmas, el momento cumbre de la prueba, como poco 800.000 espectadores llenarán una autopista que se cortará totalmente al tráfico.

    Las dos principales figuras de la prueba, el británico Chris Froome, ganador de cuatro Tours de Francia, y el ídolo nacional Nairo Quintana se alojan en el mismo hotel, junto al aeropuerto de Rionegro. Froome llegó en avión desde Mónaco hace dos semanas con todo su equipo Sky, el más grande del mundo; Nairo llegó en bicicleta, junto a su hermano Dayer, y sus raíces campesinas fortalecidas aún más, su apego a su tierra y a sus colombianos, después de tres días recorriendo 500 kilómetros desde su Tunja en Boyacá hasta el Oriente Antioqueño..

    Cada uno representa a un mundo y a una idea.

    Son dos líderes que se han encontrado decenas de veces en Europa, que se han peleado duro en el Tour de Francia –en tres de las cuatro victorias del británico, Nairo, su rival más feroz, ha estado tres veces en el podio, a su sombra, siempre derrotado–, y que se verán las caras por primera vez en las alturas colombianas.

    Froome no anticipa grandes batallas por carreteras que casi nunca bajan de los 2.000 metros de altitud. Eso, la altitud, la preparación y entrenamiento que aumenta la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, es lo que ha venido a buscar el británico. Su estancia en Colombia será, pues, más clínica que competitiva. Froome normalmente se organiza al año varias estancias en el Teide, el volcán de la isla de Tenerife, en Canarias, y otras estaciones tradicionales en Europa, zonas en las que suele dormir en alto y entrenarse casi 2.000 metros más abajo porque no hay tanto terreno arriba.

    En Medellín por primera vez en su vida se entrenará constantemente en altura y sus médicos y preparadores medirán varias veces al día sus constantes y sus valores de sangre, y sus vatios, y sacarán conclusiones de preparación para el Tour, para buscar la victoria en su quinto Tour, el objetivo que le queda en su vida ciclista a un corredor de 34 años que ya ha ganado también Giro y Vuelta. “Para ganar no me veo”, dice. “Los colombianos viven aquí y están perfectamente adaptados a la altura y más en forma. Tendré que esforzarme para aguantarles el ritmo, así que ayudaré a los colombianos de mi equipo”. Habla, por supuesto, de Egan Bernal, la nueva joya del ciclismo mundial. Froome quiere ser simpático y abierto hacia Colombia y hasta deja que campesinos en bicicleta y chanclas se acerquen y pedaleen a su lado durante sus entrenamientos que a veces llegan a las siete horas seguidas. "Este país me encanta, me recuerda a la Kenia de mi niñez", dijo al diario El Colombiano Froome, el británico que nació en Nairobi hijo de padres ingleses colonos. "Y el ciclismo es único. Todos los aficionados se pueden acercar a nosotros.Esto no es el fútbol".

    El ciclismo se impuso en Colombia como deporte nacional y vertebrador del país en los años de la gran violencia y siete décadas más tarde, cuando el proceso de paz prosigue a trompicones, continua siendo el deporte del pueblo. Nairo lo vive así, siempre en su bicicleta, sudándola y dejándose querer y abrazar por todos. Cuando viaja a Europa, a su casa de Mónaco, donde se establece en la temporada competitiva, Nairo va en bicicleta desde Tunja hasta el aeropuerto de Bogotá. Y en Europa, siempre que habla, recuerda que es colombiano de Boyacá, habla de su tierra y de cómo el ciclismo contribuye a que el nombre de Colombia cobre otro valor, y habla de la necesidad siempre de cambiar la narrativa tan establecida en todos los rincones que destruye la imagen de su país. Y cuando compite en su tierra, siempre en bicicleta, aunque le cueste días, llega a la ciudad de partida.

    El viaje Tunja-Rionegro lo organizó para hacerlo en tres días, de jueves a sábado. Dos ciclistas, él y su hermano, un coche de protección detrás y un policía en moto despejando el camino por delante para atravesar la cordillera por Santander y por municipios que hace no tanto eran sinónimo de violencia y ahora han recuperado la paz. Tunja-Arcabuco, 35 kilómetros; Arcabuco-Moniquirá, 26; Moniquirá-Barbosa, 11; Barbosa-Vélez, 17; Vélez-Landázuri, 53; Landázuri-Cimitarra, 31; Cimitarra-Puerto Araújo,34; Puerto Araújo-Puerto Boyacá, 100; Puerto Boyacá-Doradal, 38; Doradal-Santuario, 113; Santuario-Marinilla-10; Marinilla-Rionegro, 25. Estas fueron las etapas escritas en su carnet de ruta, municipios en los que paró, saludó, en los que los ciudadanos salían a la carretera a esperarle, pues la voz de que llegaba se extendía rápido. Y entre pueblo y pueblo, y las paradas para comer, para tomar un café, Nairo pedaleando se dejaba invadir por el paisaje, por la tierra, por el camino, y disfrutaba.

    Fuente: El Pais.com

  • Otro festival de boxeo amateur en el Fomento

    El viernes 8 de febrero se realizará un prometedor festival de boxeo aficionado en el Club Fomento de Barrio Obrero (Independencia Nacional y 13ª Proyectada), evento preparativo y buscador de talentos con miras a los Juegos Sudamericanos Paraguay 2022.

    Algunos de los combates serán entre: Gustavo Marecos (Nelcar Gyn de Itá) vs. Diego Ramírez del FBO, en 70 kilos, Brahian Centurión (Nelcar) vs. Carlos Montiel (Bruno Gym) en 50 kilos, Liliana Amarilla (Academia Lovera de Ypané) vs. Brisa Maidana (FBO) en 64 kilos, Javier Pereira vs. Marcelo Giménez en 75 kilos, ambos locales, Nelson Ramírez (FBO) vs. Isaias Salinas (Lovera) en 67 kilos.

    En total están pactadas 15 peleas, fiscalizadas por la Federación Paraguaya de Boxeo.

    Fuente: Abc.com

  • RAMS 3 – PATRIOTS 13 – Los Patriots ganan la Super Bowl con la obra maestra de Belichick

    New England ganó su sexta Super Bowl, con Edelman elegido MVP, después de dominar y torturar durante todo el partido a unos Rams inoperantes.

    Los Patriots son de otra Galaxia. De otro tiempo. De un mundo épico en el que hay animales mitológicos e infinitas dimensiones. Y así ganaron su Sexta Super Bowl. Jugando a su manera. De esa forma distinta que solo saben hacerlo ellos. Aburridos, meticulosos. Diseccionando almas mientras al resto del universo el corazón le salta incontrolado por el cuerpo. En un estadio de Atlanta convertido en sala de tortura desmembraron a unos Rams que nunca fueron ellos mismos porque no les dejaron serlo. Ni un segundo. Ni un instante. Un guiñapo en manos de la dinastía. Un partido en el que el espectáculo fue que no había espectáculo. Solo masacre. Solo New England. Solo los Patriots de Bill Belichick. El equipo más grande que nunca ha pisado un emparrillado.

    Pero en los primeros minutos de partido nada de lo anterior estaba en la mente de los que contemplábamos la final. En la primera serie de New England la carrera funciona, los Rams reculan, los Pats avanzan impasibles hacia la zona roja rival… y Tom Brady es interceptado en su primer intento de pase. Tres y fuera de los Rams. Nuevo drive de New England, dos tiempos muertos gastados por un Brady desconcertado con la defensa de Wade Phillips, otra vez llegan a trancas y barrancas hasta la zona roja… y Gostkowski falla el field goal en lo que empieza a ser un hábito del kicker año tras año en la Super Bowl. Los Patriots dominaban pero no anotaban y les daban vida a unos Rams impresionados por la responsabilidad del partido y con un terrible miedo escénico.

    Y así siguió la Super Bowl hasta mediado el segundo cuarto. Con el ataque de los Rams colapsado sin Gurley, el ataque de los Patriots muriendo en la orilla y Brady viendo pasar a los defensas rivales cada vez más cerca, con fumble sin consecuencias incluido. Por fin, Gostkowski anotó un field goal de 42 yardas (0-3), pero la batalla táctica y psicológica no decayó. Los Patriots seguían empeñados en controlar el reloj y mantener a la defensa rival sobre el campo para que su propia defensa no tuviera que bajar la intensidad de sus embestidas, que estaban colapsando el ataque de McVay. Los Rams acabaron la primera mitad con 77 yardas totales, 52 de pase y 25 de carrera, dos primeros downs, sí, dos, seis punts, 10,08 minutos de posesión por 19,52 de sus rivales… Visto así parecería una paliza, pero dominar sin anotar puntos no suma y los de Belichick incluso se agobiaron por su incompetencia de cara al marcador y se jugaron en los últimos segundos un cuarto down en vez de un field goal, desesperados por abrir diferencias. Al final, ni cuarto down ni historias. 0-3 en el medio tiempo, la segunda marca de puntos más baja de la historia en el descanso, y un partido nuevo en la segunda mitad.

    Tras el descanso no cambia nada

    Después de, quizá, el peor show del descanso de los últimos tiempos, el partido se reanudó sin novedad. Cada vez era más evidente que los Patriots solo tienen un receptor de verdad: Julian Edelman, que fue elegido MVP después de un partido portentoso. Llegó al descanso con más yardas (93) que todo el ataque de los Rams (acabó el partido con 141). Pero cuando solo tienes un objetivo fiable es muy difícil sorprender. Brady le buscaba sin parar, sabiendo que lanzar la pelota a cualquier otro de sus receptores era como jugar a la ruleta rusa. Hogan no atrapó uno solo de los seis pases que le lanzaron y James White estaba siendo completamente anulado por la defensa de los Rams. Además, los intentos de los Patriots por dominar la batalla territorial les salían rana con los maravillosos punts de Johnny Hekker.

    Por fin, después de dos cuartos, 12 minutos y 45 segundos, los Rams consiguieron una serie de 42 yardas, 10 jugadas y tres primeros downs que terminó con un field goal de 53 yardas de Zuerlein (3-3). El partido empezaba de nuevo y tendría que decidirse en poco más de un cuarto.

    En el momento de la verdad llegó la puntilla

    Seguía sin pasar nada. Los Patriots no avanzaban y los Rams se atascaban. Pero en el momento de la verdad, cuando los partidos se calientan, el público no puede sentarse por los nervios y las uñas se acaban, emergió el de siempre, Tom Brady, para conectar con los de siempre, Edelman y Gronkowski, y para que Sony Michel diera la puntilla con una carrera de dos yardas que le llevó hasta lo más profundo de la end zone. 3-10 en el marcador y los Rams ya no podían permitirse dudas. Era el todo o nada a falta de siete minutos y después de nueve punts. Pero murieron en la orilla. Llegaron hasta la yarda 27 de New England y ahí Goff lanzó un pase largo flotadito, previsible y anunciado, que fue interceptado por Gilmore. El quarterback de los Rams pasó por el partido como un alma en pena. Completó 19 de 38 lanzamientos para 229 yardas y esa intercepción y siempre dio la sensación de que el traje le quedaba grande y el escenario le superaba.

    Quedaban poco más de cuatro minutos y New England tiró de experiencia y sangre fría para atravesarse el campo a base de carreras y llegar hasta la yarda 24 rival con un minuto y 16 segundos en el marcador. Ahí Gostkowski se hizo perdonar el fallo del field goal anterior con una patada de 41 yardas que le dio a los Patriots una ventaja inalcanzable para los Rams (3-13). El equipo de Los Ángeles había llegado a la Super Bowl después de una temporada magnífica, pero aún no tiene ni tablas ni experiencia para sobrevivir a una batalla contra Bill Belichick, que ganó su sexta Super Bowl como más le gusta: torturando a sus rivales. Haciéndoles creer que tocaban la gloria con la punta de los dedos cuando en realidad estaban a una galaxia de distancia. Jugando una final como si estuvieran en un partido de septiembre. Anotando cuando de verdad importa y no dejando anotar nunca.

    Quizá no haya sido la Super Bowl más bonita. Pero sí ha sido la obra maestra de Bill Belichick. Probablemente el partido del que siempre se sentirá más orgulloso. La cima de una forma de jugar al football tan práctica, tan sencilla, que parece imposible.

    Fuente: As.com